Día 2/Por la tarde. Buscando Hospedaje en Kyoto.
Un consejo para los mochileros que vayan a Japón y piensen quedarse en hostales: hagan reservación (en especial si van a Kyoto).
Ya con esta introducción podrán imaginar lo que pasé al no encontrar de inmediato donde pasar la noche.

Bueno, Mamá Candita me regañó (cuando le conté mi aventura):
- m’ijita, si serás zonza (eeeh!! dijo zonza, no zorr…), como no habías avisado que ibas?…y no te dió miedo?
- Naaa… como último recurso tenía pensado hospedarme en el Hilton (eso o quedarme a dormir en una banca en el parque)
Peeeero… dejen les cuento mi plan de viaje en general. Llevaba un itinerario tentativo de las ciudades que visitaría y cuanto tiempo me quedaría en ellas. Mi idea era ser flexible, e ir armando mis paseos según me iba yendo: pasear por la ciudad, y cuando llegara la noche, viajar a otra (y dormir ahí) y empezar desde temprano mis aventuras.
Obviamente, yo era consciente que no era infalible (aaaah, ¿porqué no contraté un tour de Viajes Ponchito?), y como yo soy bastante previsora (e imaginativa), había considerado todas la variables posibles: que me gustara mucho alguna ciudad en especial y me quedara más tiempo, que ese día estuviera cerrado un templo, que me agarraba la noche en una ciudad, que me equivocaba de tren e iba a un pueblo desconocido, que conocía a un monje shaolin que me invitaba a hospedarme en su templo, que un productor japonés me hacía estrella de la farándula….eh? todavía estan aquí? Ok, sigamos.
De cada ciudad, llevaba una lista de 3 hostales (obvio, lo más barato) y sus mapas de localización (ya sería mala suerte que no hubiera lugar en ninguno de los tres…ajaaaa).

Así que llegando a Kyoto, me dirigí muy campante bajo una tenue llovizna al primer hostal, caminando unas cuatro calles…y nada!!!! no había lugar!!! Baah! No me preocupé.
Fui a mi segunda opción a tres calles (que parecían cinco)…y no había lugar!!!! Me empezaba a preocupar.
Cuando caminé otras tres calles (que me parecieron diez) para llegar al tercer hostal, ya estaba lloviendo…y adivinen!… tampoco había lugar!!! El “hostelero” (¿así se dice?) sabía algo de inglés y medio le entendí que esa semana era la anterior a la llegada de la primavera, por lo cual, los hostales estaban siempre llenos ¡chales! Le pregunté si sabía de otros, y me mandó a un lugar llamado Pension Station Kyoto y que en esa calle, había varios donde podía preguntar.
Así que bajo la lluvia, caminé unas once cuadras (a esas alturas, con maleta y bajo la lluvia, me parecieron treinta cuadras). Empezaba a sospechar que me negaban la entrada debido a que llevaba mi chalina en la cabeza a manera de talibán (para protegerme de la lluvia), jejeje
Llegué a Pension Station Kyoto y enseguida tuve que quitarme mis tenis. El interior estaba calientito y…si había lugar!!! yihaaa!!! peeeero…solo para ese día. Al día siguiente ocuparían esos lugares…mmmm…

Ya estaba cansada, así que no me importó. Al otro día ya vería.
El hostelero, fue muuuuy amable, y nos pudimos comunicar a pesar de mi lamentable japonés y de su pobrísimo inglés, jejeje. Ya eran como las cinco de la tarde, así que me recomendó un paseo “nocturno”, que en esa época del año, se iluminaba con farolillas en las calles, y los templos y tiendas cerraban tarde.
Me dirigí hacia la estación de autobuses (seguía lloviendo y yo como talibana), y me pasó algo curioso: una señora salió de su casa y me ofreció una sombrilla…amablemente y con una sonrisa, le dije que no, arigato…ella sonrió y seguí mi camino…luego mi hermano me diría, que seguramente, al haberme negado, había deshonrado a sus ancestros, y que por eso me había echado la maldición de la lluvia, jejeje
Tu amigocha Maricela
PD. Pension Station Kyoto es un lugar ampliamente recomendable…muy cómodo, café y galletitas gratis, excelente!!!

Posted on Mayo 18th, 2006 por Maricela
Filed under: Idas y venidas, Japón
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