Estafas en París

Seguimos con las anécdotas de mis vacaciones, que ya se me estaban olvidando.

Les digo que México y París son muuuy parecidas !!!

No me refiero a los fraudes con el café… aunque ya que lo menciono, pides uno parisino y te traen una mendiga tacita, del tamaño del juego de té de la muñeca que llora y llora y mueve sus bracitos !!! no me quiero imaginar cuando pides un express !!! encima te clavan no sé cuantos euros por eso !!! Bueno, una que está acostumbrada a tomar el café en tazas de tamaño cervecero, jejeje…

Me refiero principalmente, a gente mala, malisima, que quiere aprovecharse de los turistas o gente de bondadosa y buen corazón como yo (ajaaaa)

Estaba caminando a lo largo del río Sena (haciendo la analogía, como si fuera caminando aquí en México por La Merced), por la zona del Louvre (por el tianguis de los jueves), ya saben, disfrutando del paisaje (vendedores ambulantes y franeleros).

Mizuki se había ido a comprar encargos de parientes, así que yo iba sola.

Era por la tarde, y no había mucha gente, solo unos cuantos transeúntes (el equipo de este blog, ha decidido empezar a usar palabras rimbombantes para dar más caché a la escritura… que les da flojera buscar su significado?, bueno, varios caminantes pues !!!)

A lo lejos veo una señora que recoje algo del suelo y se lo da a alguien… no le dí importancia, yo seguía en lo mío (papaloteando, y viendo chicos guapos).

Cuando caminé 50m más, las señora venía caminado en sentido contrario, y cuando estaba a un par de pasos, levantó algo dorado del piso y me miró.

Todo esto, asegurándose que yo había visto todo. Me empezó a hablar en algún idioma desconocido y me mostró sobre la palma de su mano, un anillo dorado (muuuy ostentoso, como de los que usa mi abuelita). Yo seguí caminando, y ella hablando. Rápidamente entendí que era una estafa, así que le dije amablemente (como les he enseñado en las clases de urbanidad) “no me esté ching…” y se fué (obvio que me entendió, jejeje)

Todo esto lo entendí, gracias a las enseñanzas de mi sabio padre, ya que mi abuelita era la encargada de prevenirnos acerca de los hombres (mija, no te vayas a lo oscurito con un muchacho, ellos solo quieren una cosa… ahora que lo recuerdo, nunca mencionaba que era lo “único” que querían, jejeje)

Mi papá nos platicaba en ocasiones como cuidarnos de los estafadores, creo que el tema salió cuando en la calle ves a un hombre con una caja de cartón y encima tres cartas, haciendo el jueguito de “donde quedó la bolita” (sin albur, jejeje).

Les cuento, el método made in Meksicou:

Primero se necesitan dos personas: Fulano y Zutano (imagino que sus mamás no pensaron en nombres más originales)

Zutano va adelante y deja caer al descuido su cartera. Fulano la recoje del suelo y mira a la víctima (Perico el de los palotes). Abre la cartera y se ve llena de billetes.

Fulano: mira cuanto dinero!!! que te parece mitad y mitad? (obvio que Perico está babeando e imaginándose las veces que podrá invitar a la Yoyis a las luchas…en box-spring)

Perico: si, si, a repartirlo.

Fulano: pero aquí nos ven !!! no podemos repartir el dinero así !! que tal si regresan a buscar la cartera? mira como yo soy un buen samaritano (quién emplea esa palabra hoy en día?), yo sé que es más dinero el de la cartera, pero deme su reloj y lo que traiga en los bolsillos, aunque yo salga perdiendo…

La pobre víctima toma la cartera y le da el reloj que le regalaron en la primera comunión, los boletos del metro, el rosario que le dió la abuelita Petra, unos billetes, el celular etc. Al final se da cuenta que los billetes son solo papel periodico, solo el de arriba “parece” un billete de alta denominación, ya que es una copia fotostática de la cara de Sor Juana…

Imagino que una variante de esto, es lo que me querían aplicar en Paris (por faviur !!! vengo del país de los fraudes y los engaños !!!)

Tu amigocha Maricela. Autora del libro “Evite los fraudes, estafe usted primero”

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